Esto de solicitar becas que van, becas que vienen, agota. Me ha llevado toda la tarde escribir tres folios en los que debía explicar la motivación del proyecto de estudios que pretendo realizar con la beca solicitada, aunque lo único que ha conseguido es desmotivarme. Menos mal que esta vez no he tenido que enviar nada de papeleo, porque si no, con tanta solicitud iba a terminar arruinada.
En este sentido alabo las ventajas de las nuevas tecnologías, especialmente su comodidad y ahorro tanto económico como energético. Tan sólo adjuntar la solicitud, dar a un click, y ¡ya está enviada por email! Es como los vuelos de Ryanair, que entre que uno se sube al avión, le escenifican las salidas de emergencia y le intentan vender la otra mitad del avión por catálogo y megafonía de- tono- nasal- con- melodía- azafatera ya ha llegado sano y a salvo a su destino ¡y por 20 euros!
Esa es otra. Cuando hay que adjuntar ochenta copias de títulos, currículums y cartas de referencia hay que buscar y pagar a precio de oro cada fotocopia. Y no me llamen tacaña. Lo digo por ocasiones en las que he tenido que desembolsar cuarenta euros en un puñado de hojas de las que me debo deshacer en minutos. Sí, ahora me pueden llamar… sentimental, porque no quiero deshacerme tan rápido de la preciada carga papelera. ¿Por qué digo esto? …pues porque una vez fotocopiada la cosa hemos de pasar a la segunda parte del proceso: intentar entrar en una sucursal de Correos.
En efecto. Me refiero a esa empresa monopolio estatal a la que todo el mundo acorta el nombre, llamada en realidad, por si nunca se habían percatado: Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S.A.
Y es que quien diga que la gente ya NO escribe cartas es que no va mucho por allí. O a lo mejor es que la mitad de la ciudad se pone de acuerdo para ir el mismo día que yo y a la misma hora. Porque no estoy considerando aquí la opción de que esa multitud haga cola para solicitar la misma beca que yo… (esperemos)
Es precisamente en esta fase del proceso en la que más calorías se gastan (lo digo por los amantes de las dietas), sobre todo en verano. Siempre hay que esperar turno una eternidad, embuchándose en una macro cola que sale a la calle dando vuelta a la esquina. Una vez dentro, como no existe el aire acondicionado (no vaya a ser que las cartas se enfríen) uno empieza a notar los olores del sobaquillo del “ciudadano” de delante y se topa con la barriga del de detrás, para acabar embocatado y envuelto en sudores propios y ajenos con ciertos aromas alitósicos.
Afortunadamente, y volviendo ahora al momento presente, recuerdo todo esto tan sólo como la gran pesadilla que me he ahorrado: fotocopiar y lidiar con los servicios postales. Aunque tarde o temprano a alguno nos tocará volver a pasar por ello.
…¡Desgraciada de mí!, recuerdo ahora tener en el fichero más de diez programas de becas que creo tendré que solicitar... La educación debería ser gratuita, y desde aquí reivindico el sistema de educación sueco que además de ahorrar a uno el trago de Correos ofrece educación gratuita. Y además de funcionar sin becas tan exigentes, sus servicios postales se conservan en lugar fresco y seco, evitando que sus clientes suden por el calor. Una muestra más de que el frío no derrite.



6 Comentario(s):
Qué sería de tu vida sin las becas. Entiendo tus motivos de queja porque yo también soy un nostálgico del papel y me da mucha penita desprenderme de ciertos documentos. Más si uno los ha mimado, como en tu caso, hasta el infinito y más allá. Pero hay que pasar por estas cosas de lo cotidiano que nos revuelven las tripas y nos hacen que el vivir sea más cuesta arriba. Entre las colas uno se plantea qué pinto yo aquí o grita ¡tierra, trágame! Pero al final siempre vuelves a caer en la trampa. Todo sea por tu futuro...
Genial la cuñita sueca. Cómo se nota que no te pagan, que es por voluntad propia. Besos encolados.
a ver cuando es el día que españa tenga algo mejor que suecia..........por lo demas no hay queja, pobres funcionarios.jejejje
Sé que estoy pesada con el tema "Suecia", pero eso no quiere decir que España sea peor.
Con mis apuntes sólo intento dar ideas para que en España podamos mejorar en algunos aspectos.
Lo que tengan de malo lo suecos que se quede para ellos, pero desde aquí confío en la autocrítica como solución para reivindicar la mejora en ciertas cosas.
Soy española y no me avergüenzo de ello, espero que no quede ese sabor de boca en mis entradas, dado que alabo (sé que quizá en esceso) a Suecia como la que más.
Gracias por vuestros comentarios, siempre aprendo de ellos. Y me apunto los consejos para no ser tan "excesiva"...
Gracias ;)
No sé chica yo he pasado mucha calor en Suecia. Jajaja.
Mi hermana estuvo trabajando en el Karolinska, en Estocolmo. Así que fuimos toda la familia a verla, la segunda quincena de julio de 2003.
Mi hermana nos dijo que llevásemos ropa de otoño, que allí hacía frío.
Pues bien, no he pasado más calor en mi vida. Allí el termómetro no bajó de 30 grados. Vamos me lo pasé en pantalón corto y mangas de camisa.
Lo mejor las suecas. Que estaban todas buenas. Lo malo, es que según mi hermana, yo no tenía nada que hacer con ellas.
Con 1, 68 y pinta de peruano me vaticinó poco futuro de ligue. Y es que no se puede tener todo en la vida.
Pero me encantó Suecia, sus mujeres, la gente, todo estaba limpio, no había atascos, buenos servicios públicos. Para mí el paraíso.
Lo malo es lo caro que sale salir a la calle. Y que en invierno debe hacer mucho fríooooo.
Mujer beca. Sólo tú sabes encontrar y sobrellevar tantas solicitudes, postgrados, doctorados y demases terminados en ado, además de vuelos a 0 euros y oportunidades de oro.
Porque sólo buscando se encuentra. Sigue currándotelo así.
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