Hay quien dice que el frío congela las ideas... así que tápate y disfruta de mis pequeñas dosis de aire fresco

21 de enero de 2008

Alla donde fueres... llévate calcetines

Aún recuerdo mi primera vez...

...me refiero a la primera "descalzada pública" que experimenté en una casa sueca llena de gente para celebrar un cumpleaños por todo lo alto. Y es que los suecos podrán tener muchas defectos, pero poca gente les gana en el hecho de ser prácticos para todo. Quizá por eso la fórmula Ikea triunfe en el mundo, porque por muy barato, moderno, minimalista, maximalista o como demonios sea lo que intenten vender, el objeto en cuestión nunca dejará de ser práctico.

Pues bien, en esta ocasión hablo del hecho de llevar calcetines extra en el bolso, o al menos a la decisión de no llevar puestos los viejos, llenos de agujeros como tomates cuando se vaya de visita a casa ajena.

¿Por qué digo esto? Pues porque en Suecia TODO el mundo se debe descalzar antes de entrar en casa, sea la tuya o la del vecino del quinto. Puede que empezase como costumbre para evitar manchar el suelo de las casas en invierno (sobre todo por la nieve), pero el caso es que hoy en día se aplica como rutina en cualquier época del año y en cualquier hogar que se tercie. Lo de los tiempos del abuelo Patxi en los que la gente se arreglaba especialmente los domingos para ir a misa se podría aplicar a los calcetines en el caso sueco. Si vas a casa ajena, arréglate… al menos los pies.

…Y mientras tanto allí estaba yo, descalzándome como todos y observando cómo mis calcetines blancos de deporte tenían agujeros como pelotas de fútbol, a juego con mis pantalones nuevos recién planchaditos y mi camisa de fiesta de guardar. Por momentos imaginé que la puerta de entrada a la casa sueca de los descalzos tenía un letrero como el de los aviones de Ryanair que tanto transito, “EMERGENCY EXIT”, pero no hubo suerte. En ese momento entendí expresiones como “TIERRA TRÁGAME” o “¡Y YO CON ESTOS PELOS!” y me vinieron a la mente otras más agradecidas como “ME CAG… LA LECHE”. Quizá fuese el olor de los más de cincuenta pares de calzado que me rodeaban la droga que inhalé para olvidarme de la vergüenza que pasé, aunque la borrachera de la gente que ocupaba el lugar hubiera podido servirme de ayuda para evitar risas maliciosas. “MIRAD QUE CALCETINES LLEVA” (Podrían haberme dicho) a lo que entonces cualquiera hubiera salido por la tangente con respuestas del tipo “¡TE INVITO A UNA COPA!” acompañadas de un pase de brazo por detrás del cuello de la persona.

Consejo gratuito: Allá donde fueres haz lo que vieres. En otras palabras, en Suecia debe usted estar preparado para quitarse los zapatos a la primera de cambio. Y eso sin entrar en el tema de los olores de pies…

Tan cierto como que el frío no derrite.


3 Comentario(s):

Neraka dijo...

Hola guapetona!

Patidifusa me has dejado con esto de quitarse los calcetines allá donde uno va. Conlleva tantos peligros como gente haya en la habitación. Lo de los tomates y la estética calcetinil casi es lo de menos, comparado con el miedo que me puede dar tener que confiar en la higiene de los desconocidos. Un rollo muy chill out, pero peligrosos según las compañías. Pero es ciero lo que dices, con unas birritas cerca, cualquier cosa puede pasar desapercibida.

Mi propia anécdota calcetinil: yo en el gine, con un médico octogenario, una enfermera del mismo pelo y una chica en prácticas, con un bloc de notas en la mano apuntando "todo" lo que veía.2 minutos después de espatarrarme en el potro sadomasoquista del gine, me doy cuenta que ni estoy depilada y que mis calcetines son de distinto par (pero muy distintos...) Apuntaría eso la de prácticas?

Me alegro de que nos leamos y te linkeo ahora mismo. Neraka es el nombre del reino de la mala de la Dragonlance. Siempre he tenido debilidad por los villamos y el nombre se me quedó grabado. Demasiadas frikadas en mi cabeza...

Yo también espero impaciente esa quedada, puede ser apoteósica...

Besitos

Neraka dijo...

Joe, de mi blog a tu blog te respondo. Cierto es, he confundido palabres, porque creo que ya sólo tengo despierta la mitad de una de las dos neuronas que me quedan. Quería decir quitar los zapatos, no los calcetines. Y los olores... No hace falta quitarse los calcetines... Y si no que se lo pregunten a la madre del púber deportista del anuncio de "plantillas devorolor zapatillas". Pobrecilla cuando habría la mochila y tenía que sacar ese par de hijos de lucifer... Madre no hay más que una...

eSe dijo...

Qué genial este momento cuasi chat de coment va coment viene. Lo aplaudo y lo defiendo como freaky de esta dimensión blogera. Y desde aquí grito calcetín sí, tomates no. JorgeJavier tendrá su propio huerto pero es que en esos momentos de masas se pueden dar situaciones absurdas, sucias, cochinas, graciosas... Por suerte la tuya fue más que salvable. Pero está bien saber la costumbre para cuando uno viaje, si es que lo hace, a esas tierras que algo tendrán que tener aparte de hombres guapos para que SemiSueca estés atrapado hasta los tuétanos, reconócelo. Besos de quererte.