Hay quien dice que el frío congela las ideas... así que tápate y disfruta de mis pequeñas dosis de aire fresco

10 de septiembre de 2008

El tiempo no corre... ¡vuela!

¡Cómo ha pasado el tiempo!

Un día te descuidas y al rato ya has abandonado por completo tu blog… espero que nadie se haya asustado, estoy viva y coleando, con ganas de compartir mis experiencias por la capital.

Atrás ha quedado Suecia, sólo en el sentido físico y geográfico, pero para nada en el sentimental, ya que siempre quedará en mí el sentimiento nostálgico cual Semisueca que aún me siento.

Espero empezar a retomar de nuevo esta esfera blogera que había olvidado por momentos, y que aunque anónima, cierta y sincera.

¡Un besote a todos y prometo nuevos posts en breve! ¡Os quiero!

5 de mayo de 2008

Descubriendo Madrid. Capítulo 1: el miedo a lo desconocido.

Dejar atrás Estocolmo ha sido más duro de lo que imaginaba. Las mudanzas son movimientos migratorios difíciles de digerir, y más aún cuando consisten en cambiar de aires fronterizos y alzar el vuelo a otras tierras. He dejado atrás a gente inolvidable y a ese frío que no derrite que tanto me enamora, pero he decidido cambiar el chip e intentar afrontar esta nueva etapa con optimismo.

Madrid, Madrid, Madrid. Quizás si repito su nombre muchas veces seguidas me acostumbre a esta inmensa urbe de calles inmensas y urbanitas variopintos. He de reconocer que últimamente sufro de una especie de nube en mi cerebro intoxicada de shock cultural sueco-españolita, que no se hace al ruido ni a las multitudinarias concentraciones de personas que transitan sus calles.

Las ciudades grandes me imponen cierto respeto, sobre todo si no las conozco lo suficiente. Ya me pasó en Londres y ahora lo noto aquí de nuevo. Eso de meterse sola en el metro a ciertas horas no es plato de gusto para mí, y qué decir tiene lo de los robos y carteristas. El exceso de consejos y de información negativa que he ido reteniendo en un bolsillo de mi cerebro me hace deambular a diario cual obsesa con el bolso bien agarrado, tratando incluso de evitar aglomeraciones de gente.

Los prejuicios no son buenos, y he de reconocer que he empezado con mal pie en una ciudad que hasta hora no se ha portado nada mal conmigo: en dos semanas ya tengo empleo y habitación en piso compartido. Además, una ciudad con unos bocatas de calamares tan buenos no puede ser mal sitio para vivir, así que de ahora en adelante me propongo a mi misma intentar mirar con otros ojos la urbe que ahora me rodea.

Saludos a todos y perdonad mi retraso blogeril… ¡sigo viva y tecleando!

7 de abril de 2008

De turista a habitante madrileña

Cada vez está más cerca la fecha de mi partida, el día en que comience de nuevo la búsqueda de trabajos por la gran urbe, entrevistas con mediadores, segundas entrevistas con exámenes de idioma o de dominios de software específicos, alegrías y nervios por si te llaman o no, y sonrisas de falsedades ejecutivas.

Descubriré una faceta de Madrid que aún no he tenido el (¿placer? / ¿horror?) de conocer, y es su faceta interior, la mirada y sensación de alguien que de verdad conoce Madrid porque es donde vive y donde trabaja. Espero que no pase como en Londres, urbe en la que se cumple la teoría del “turista de pocos días que ama la ciudad, no la ama tanto cuando es ella la que le ve trabajar” (teoría de elaboración casera).

Aprovecho aquí para preguntar a aquéllos que viven o han vivido en la capital y son conocedores y expertos en esta materia.

¿Se cumple en este caso la misma teoría que la aplicada a Londres? ¿Algún consejo de vida para lidiar con la city madrileña? (Y sobre todo para soportar la pesadilla del metro, que desgraciadamente tendrá que actuar cual radio dentro de mi circunferencia laboral)

Porque con lo vivido se aprende… ¿cómo fueron vuestros comienzos allí?

Lanzo estas preguntillas para el que quiera contestar, no os sintáis obligados, nada más lejos de mi intención. Un abrazo y hasta pronto.

29 de marzo de 2008

Dejando atrás el frío

Acabo de comprar mis billetes de vuelta a España, aunque no volveré a las tierras peninsulares norteñas que me vieron crecer, sino que mi maleta se prepara para vestirme en lares más centrales. Dadas las circunstancias y otros factores de peso sensitivo debo dirigir mi brújula a esa gran urbe que es Madrid, lugar en donde parece que llueven oportunidades laborales en la teoría, aunque no lo será tanto en la buena práctica (creo yo).

Como prefiero no hacerme ilusiones para evitar angustias, el día 15 de abril allá que me planto en la capital del reino del estrés, del ruido y el tráfico desmesurado. Cual provinciana me pasearé sus calles en busca de empleo y de alojamiento, aunque siempre gracias arropada a esas grandes personas que siempre están ahí cuando las necesito. Si alguien sabe de apartamentos centrales a buen precio soy todo orejas, aunque lo primero será situarme y plantar mis pies en los madriles…

Mientras tanto estos días disfrutaré del frío sueco, ese que tanto me apasiona, pues a penas quedan quince días para mi partida y la cuenta atrás ha comenzado...

Vi ses Sverige, me voy pa’ Madrid.

25 de marzo de 2008

El frío no derrite, pero a veces ataca...

Entre estornudos, sonadas de sustancias averdadas y sofocos temperaturiles escribo estas breves líneas simplemente para recordaros que mi blog y yo seguimos vivos pese al retraso de publicación de entradas en días.

La primavera ha llegado a Suecia acompañada de unos estupendos días de vacaciones (de jueves a lunes) – Pascua sueca, y de temperaturas más características de otros contextos y estaciones. Resulta irónico pensar que lo que han celebrado los suecos en este puente haya sido la llegada de la primavera, porque hemos tenido temperaturas de menos doce grados por las heladas nocturnas y días soleados de nevadas de aire más que fresco.

Mientras algunos celebraban la pascua en sus casas con huevos de cartón decorativo repletos de gominotas y chocolatinas, o huevos duros pintados a mano y colgados en plantas de interior, yo iba incubando catarro dadas las bajas temperaturas y mi falta de previsión de ropas con cierta capacidad térmica. Las vacaciones muy relajadas, pero mi cuerpo sólo pide cama, y no vuelta al trabajo entre clinex y pañuelos…

La huella del inverno aún permanece


Los lagos vuelven a helarse a pesar de la primavera


¿Pero cómo no voy a coger catarro si celebro la pascua comiendo en la nieve?